LOS GIGANTES DE LA PATAGONIA
Después de mucho esperar, por fin
llegaba el día de salir en busca de los grandes salmones que remontan los
ríos en la Patagonia Austral.
Antes de iniciar nuestro viaje, revisé
mil veces mi equipo para que nada faltara, cañas, waders, zapatos,
carretes, líneas, moscas, Tippet y líderes.
El despertador suena, las
cinco de la mañana, minutos después me despido de mi familia y
parto.
Al salir tomo una bobina de 100 metros de Abulon 0,35 , pensando
en ....si es verdad lo que me han dicho... la pongo en el bolsillo, y
adiós.
En el aeropuerto, nos juntamos con mis amigos Rodrigo, Pancho y
Chelo, éstos últimos dos ferreteros aún, intentando con la mosca, aunque
desde hace tiempo practican pesca con devolución.
Primer problema en el
counter, 35 kilogramos de sobrepeso, entre tarjetas de millaje, crédito,
cheques y argumentos logramos abordar el avión. Desayuno y un reparador
descanso en los 45 minutos en vuelo. Aterrizamos en Balmaceda con
excelente clima, la camioneta 4x4 nos espera, cargamos nuestro voluminoso
equipaje y comenzamos un largo, espectacular y entretenido viaje hacia
nuestro destino, que por razones obvias no mencionaré durante el
relato.
A la hora de encuentro con nuestro
contacto, a quien llaman "el gato", hombre de la zona, administrador de un
campo privado al que nos dirigimos. Apenas lo saludamos y ya estamos
preguntándole, ¿Gato, están subiendo?..... Silencio, sólo una sonrisa se
dibuja en la cara del hombre: "los dos ríos y el lago interior están
LLENOS!!"
Descargamos los bártulos, nos instalamos en una acogedora
cabaña que huele a pan amasado recién elaborado y con tranquilidad
preparamos los equipos para el día siguiente. Mientras el Gato preparaba
en el fogón nuestro primer asado, de verdad nos sorprendió, con un
espectacular costillar de vacuno al palo, mientras lo saboreábamos dio
tiempo para escuchar los entretenidos relatos del Gato, que francamente
nos mantenía muy despiertos e inquietos. Medianoche, todos a la
cama .
A las 05:00 hrs., se escuchan los
primeros movimientos de tropa, Pancho y Chelo, calentando agua para
desayunar, en voz baja, comentaban, tranquilo Chelo... estos dos son
mosqueros, por lo que se levantan mas tarde....
Han pasado no más de
quince minutos y ya estamos en río que corre cercano y frente al primer
pozón sugerido por el Gato.
En minutos comprobamos que los relatos de
la noche anterior, no eran sólo producto del entusiasmo y del buen vino,
se hicieron realidad, era cierto, el Gato contó la verdad, una vista
impresionante de los runs y riffles, con esos verdaderos e increíbles
peces que por cierto, se asemejaban a grandes perros, corriendo río
arriba, la escena era realmente impactante.
Nos acercamos esforzándonos
para determinar su grado de madurez, ya que pescarlos en sus "Spawmning
beds" es absolutamente reñido contra la ética de cualquier pescador
deportivo.
La suerte seguía de nuestro lado, mas de un 90% de peces
sanos, recién comenzando a remontar ambos ríos.
Pancho y Chelo a un
pozón, a probar sus fierros. Rodrigo y yo a los runs, en busca de los
salmones que suben en busca de su lugar para conseguir la hembra con la
cual van a crear una nueva generación de gigantes. Rodrigo lanza y un
macho de unos 18 kilogramos toma su mosca, parte río abajo, sacándole
línea y no menos de 60 metros de backing, comienza la lucha, yo miraba
desde afuera, Rodrigo con una caña Sage 6 RPL y con un carrete Lamson,
trata de frenar a este monstruo, mirando desde afuera era como si la mosca
se hubiera enganchado en un bus y la tratáramos de detener con nuestro
equipo mosquero, luego de 20 minutos, cortó... y el salmón se aleja
saltando como un conejo en primavera. El lider utilizado, 0.35 para 11
kilogramos, sin embargo creo que ese animal le dio la bienvenida a Rodrigo
y a los demás nos anuncia lo que estaba por venir.
Yo mientras tanto bailaba con la fea,
solo me picaban los insectos del lugar llamados Polcos, Pancho y Chelo,
otra música escuchaban, al menos para Chelo, con su señuelo adaptado sin
rebarba y con anzuelo simple, tiene su primera picada, una hermosa hembra
de unos 8 kilogramos, fotografías y al agua, no paró de tener piques de
salmones, sin embargo no todo podía ser de maravilla, un macho que de
acuerdo a su largo y grueso, le calculamos no menos de 35 kilogramos, toma
su señuelo y se va, textualmente enfiló río abajo sacando mas de la mitad
del nylon de su carrete. Ningún espectador podía creer lo que mirábamos,
para qué les cuento los saltos y berrinches del Chelo, luego de una hora
de agotadora lucha mutua, se quedó sin la fotografía de su
vida.
Mientras tanto los mosqueros excitados
y temblorosos, cambiábamos moscas, largo del tippet, forma de
presentación, pero nada de nada, hasta que el Gato nos dice: - saben que
estos bichos son casi ciegos, busquen donde están agrupados, ahí estarán
dispuestos a morder sus moscas para defender su territorio y a su hembra -
Seguimos el consejo. Partimos río abajo con Rodrigo y encontrando cientos
de salmones en diferentes puntos, Rodrigo aguas arriba y yo aguas abajo,
distantes de unos 50 metros uno del otro, lanzo y siento que mi TS-250 se
enreda, vuelan las palabrotas, pésima mañana, para que además se enrede la
mosca. Me acerco para desenredar la peluca, la que parte como lancha al
medio de la corriente hacia abajo, le grito a Rodrigo- tengo uno, pero
creo que no muy grande, en eso el salmón se muestra en un salto desafiante
y Rodrigo me responde, si eso no es grande, necesitas pedir hora a un
oculista...hue...
Preocupado por mi equipo, porque la pelea le estaba
haciendo mucho daño a la Winston LT #8 y para qué decir al carrete Bauer
Lohr, que sufrió con éste su primer percance. Solucionado el problema del
carrete, en plena batalla con la ayuda de Pancho y luego de 25 minutos de
sentir que el salmón hacía lo que quería conmigo y 5 minutos de obediencia
de éste hacia a mi, logré mi primera fotografía, de una hembra de 18 kilos
(la pesamos antes de devolverla)
Saltaba en una pata de felicidad, pero
lo mejor estaba por venir. De vuelta al agua, Rodrigo lanza y otra hembra
de las mismas proporciones comienza a jugar con él, lamentablemente no
hubo caso, líder y mosca se fueron con el salmón.
No han pasado 10
minutos cuando siento otro enredo pero éste se lanza en loca carrera aguas
arriba, y comienza la pelea, por lo que alcanzamos a ver, un macho de
dimensiones jurásicas, la estimación mas conservadora, me inclino por
decir que era el doble de la hembra capturada anteriormente, estamos
hablando de un animal de no menos de 36 kilos!!!!, en cada salto, mi caña
y carrete sufrían, hasta que finalmente, la manilla de mi carrete
nuevamente cedió ante el gigante y por supuesto perdiendo en ese momento
el control, y el pez de mi vida, pero les puedo comentar que era tanta la
energía y la emoción que dejó en mí esa lucha, que francamente no me
importó el daño en mi equipo.
Jamás se piensa en quebrar una caña en
una jornada de pesca y menos a la alturas de la empuñadura, sin embargo,
en esta ocasión así fue, Rodrigo lanzando aguas arriba en la cabeza de un
pozón, cuando un remolino de agua avisa que la mosca esta clavada en las
mandíbulas de uno de estos gigantes, de manera sorprendente este salmón se
muestra mediante un gran salto en toda su magnitud, brillante y fresco, un
hermoso ejemplar de al menos 40 Kilos,- Si, 40 Kilos, Rodrigo trabaja en
esta lucha, aplicando todos sus conocimientos, mas los nerviosos consejos
de los presentes por tratar de detener esta loca carrera, su carrete
chilla y evapora; por un minuto logra controlar la situación, aplica freno
a su carrete o lo que le queda de éste, pero un tremendo e inesperado
tirón seco, logró terminar con su caña y se escuchó, por la chu... lo
perdí, no hue...,le respondo, mira tu caña, se partió, nos baja un ataque
de risa mientras el monstruo marino seguía sacando línea del carrete que
se encontraba con el pedazo de caña en el agua. Rodrigo afirma y enrolla
la línea en su mano izquierda y con la derecha, lo que quedaba de caña,
pero otro inesperado caballazo... Rodrigo al agua, las carcajadas no
paraban, sacamos a nuestro amigo pescador del agua que se reía y a la vez
gritaba, le quemaba la línea en su mano, trató infructuosamente de seguir
con esta lucha, ya a estas alturas como fuera, luego de un buen rato, el
dolor de su mano ya lo superaba... y cortó.
En la tarde, luego de un energético y
conversado almuerzo y una discreta siesta, fuimos a una corredera mucho
mas rápida y menos profunda. Rodrigo entra primero al agua, yo lo sigo,
comienzo a desenrollar línea para el primer cast, cuando siento a Rodrigo
listo mier..., y su carrete chillaba como un demonio; por el medio de la
corredera se veía como estaba tensa su línea y lo único que podía hacer
Rodrigo con su segundo carrete en batalla, un System II 7/8, era tratar de
parar a esta máquina, pero todos los esfuerzos eran infructuosos. Luego de
30 minutos de pelea, Rodrigo comenta "lo tengo", cuando el salmón está a
unos 10 metros de él, comienza nuevamente una loca carrera aguas arriba de
la corredera para terminar en un chicotazo con el corte del nylon que
reemplazaba al tippet, éste iba ya en 0,40 mm. Un par de lances mas y
Rodrigo pincha otro, la misma historia, sin embargo a esta altura el
system II enrollaba vuelta por medio y el freno...qué freno?...
Pancho,
con una personalidad algo mas tranquila y en voz pausada nos comenta...
"encontré curiosamente en mi caja de pesca un carrete de Nylon 070... que
lo utilizo en pesca de mar, aquí los quiero ver.. jaja".
Efectivamente
tuvo un pique impresionante, él muy tranquilo murmuraba, con toda
seguridad es mío, esto no lo corta , aplica todo el freno de su carrete a
la espera de que se cansara su preciado trofeo, estuvo mucho rato a la
espera de que este salvaje se entregara. Lo que Pancho no pensó nunca, es
que lo traicionara el anzuelo, que se estiró como alambre de
construcción.

Resumen hasta este minuto, un carrete
Bauer Lohr, casi inservible, un Lamson hecho pelota, una Sage #6 RPL
partida en dos y un System II con un par de dientes menos y solo un salmón
que pudimos acercar a la orilla para fotografiar.
Para nuestros amigos
ferreteros fue similar, con solo un par de piezas fotografiadas y
muchísimos mas de estos animales, que solo dejaron sentir su
potencia.
En la noche, la adrenalina del grupo se olía, la expedición
del próximo día sería, mosqueros, lago, y ferreteros, otro pozón del
río.En la mañana el viento nos echó a perder el lago y dificultaba en
exceso el casting, por lo que decidimos ir todos a otro pozón. Chelo toma
posición en la cola, Pancho, Rodrigo y yo en la cabeza. Nada durante mucho
rato, hasta que al Chelo, le pica un macho de proporciones bíblicas.
Saltaba, bajaba corriente, subía la corriente, no había caso, con tratar
de acercarlo, estuvo por reloj 90 minutos. Chelo solicitó literalmente un
reemplazo para tomar agua y reponer fuerzas para seguir en su lucha, pero
todos los esfuerzos y logísticas fueron en vano. La historia, ésta algo
mas larga, terminó con un repetido final... el Salmón dobló su
anzuelo.
Recorrimos el lago en la tarde, una cantidad increíble de
salmones saltando y comenzando a remontar los ríos, impresionantes piques
para los mosqueros, lamentablemente se levantó nuevamente viento y nos
aguó la fiesta de pesca, no así el espectáculo visual del maravilloso
entorno en donde estábamos.
La decisión para el último día, todos con
mosca. Guardamos los equipos ferreteros y montamos los mosqueros, lideres
de común acuerdo, 0,50 mm.
En una corredera donde vimos 4 o 5
grandes machos, decidimos lanzar. Mi segundo lance y listo, pique de un
gran macho corriente abajo, saltos, corridas aguas arriba, clavadas en el
centro de la corriente, mi equipo aguantaba estoicamente.
Luego de una
agotadora lucha logro acercar al salmón a la orilla, el 0,50 mm era la
solución y pudo afirmar a esta bestia- eso creía hasta ese momento.
Rodrigo se acerca a sacarlo fuera del agua para tomar la fotografía de
rigor y bastó que el salmón solo lo viera para arrancar a perderse, por
supuesto con mi mosca, nylon y esperanza de fotografiar a tan magnífico
ejemplar.
Les prometo que ver saltar a estos animales enganchados en
nuestras moscas demostrando su poder, es como ver a un niño de 10 años
dándose guatazos en el agua... inolvidable.
Fueron días de mucha acción
y diferentes anécdotas para cada uno de los cuatro integrantes que
participamos de esta gran aventura.
Al descubrir la mosca clave no
descansábamos de la cantidad de piques diarios que sentíamos en nuestras
cañas, historias inolvidables, todas muy difíciles de relatar.
Ya en
las últimas horas de pesca, antes de nuestra retirada y vuelta a la
realidad de la ciudad, este increíble río nos permitió acercar a un
remanso, luego de una gran pelea, a un hermoso ejemplar, el cual
honestamente se entregó divinamente, creo que como recompensa del Señor,
por no haber dañado en toda nuestra aventura, a ningún pez.
Ciertamente finalizados estos cinco días, estábamos
muy satisfechos y extremadamente cansados y nuestros equipos, o lo que
quedaba de ellos, con notoria fatiga de material.
Una jornada de pesca
increíble y maravillosa, llena de anécdotas jamás antes vividas, insertos
en el medio de la nada, un clima privilegiado, un escenario natural
inigualable, con vista a los campos de hielo, risas todo el día, la
convivencia del grupo inmejorable. Adiós al stress...
Finalizo con
agradecer a Dios, por crear esta belleza patagónica chilena y a mis amigos
por tan grata jornada de pesca.
Epílogo
No tengo palabras suficientes para describir el
espectáculo que presencié en los redds, ni la fuerza que poseen estos
animales. Lo que mas me reconforta, a pesar de que existe algo de
depredación por parte de locales, es que por lo demás, son pocas las
familias que habitan en estas latitudes, el lugar hace dos años es privado
y su propietario amante de la pesca con mosca, no permite el acceso a
nadie sin su consentimiento, manteniendo un riguroso control con su
personal contratado.
Este fenómeno según estudios va en aumento, cada
año hay mas cantidad de salmones y de mayor tamaño, y curiosamente esto no
merma la calidad de pesquería de farios que tiene el lugar. De hecho,
sacamos varias y muy lindas, entre los salmones, cuando estos últimos
cumplen su ciclo, la naturaleza se encarga de proteger a los dueños de
casa que habitan estos ríos todo el año, las preciadas farios.
Para
ser honesto, a pesar de llevar años en esto, no contamos con los elementos
de pesca indicados para lograr dar la pelea y fotografiar especies
brillantes y frescos, la fuerza de estos salmones era absolutamente
desproporcionada a nuestros equipos, realmente ninguna posibilidad. Como
también es verdad, que solamente logramos sacar especies, que ya tenían
algunos días en los ríos, igual muy sanos, pero no con los colores de los
anteriores.
Por defecto del scanner las imágenes que exponemos no
reflejan claramente la realidad, por lo que las especies fotografiadas son
bastante mas claras.
Espero que para la próxima temporada, mi amigo
nuevamente nos invite a disfrutar y tratar.. de pescar estos increíbles
ejemplares, que tenga la misma suerte que tuve en este viaje, a pesar de
que no logramos fotografiar mas que dos o tres, sin dudas que volveré
mejor preparado.
No me pronunciaré respecto de la especie, ya que
personalmente estoy en la duda de Chinooks o Cohos, por lo que me he
referido a estos magníficos animales en forma genérica como
salmones.
Staff Flyfishing Club
Francisco
Miranda Reinares

Fotografia: Rodrigo Chicharro
Saenz